Un sueño cumplido

Hace ya muchos años que deseaba irme a vivir a un pueblo, tener un huerto para cultivar de manera ecológica mis frutas y verduras, tener gallinas, dar paseos por el monte y respirar aire puro, recolectar hierbas silvestres para hacerme mis propios remedios caseros… Vamos, nada que no esté ya inventado, algo que de hecho se está perdiendo desde que nos hemos sumergido de cabeza y sin coger aire en la vida vertiginosa que sufrimos en las ciudades, desplazamientos interminables para ir a trabajar, a ver a los amigos, cada vez más contaminación, más alergias, más alimentos procesados… En definitiva, una forma de vida más insana de la que no sabemos salir, y que cada vez trae más perjuicios, como nuevas enfermedades por culpa del estrés y de la mala alimentación.

 

Y por fin tomé la determinación de bajarme del tren de la vorágine en la que estaba sumida, me lie la manta a la cabeza, y me vine a vivir al pueblo, a mi pueblo de toda la vida, el pueblo que vio nacer a mi madre, y donde tantos buenos ratos y tan feliz fui de pequeña durante las vacaciones, Aladrén, a tan sólo 45 minutos de Zaragoza.

 

Tengo que reconocerlo, la crisis me lo puso fácil, me ayudó a tomar la decisión, y después de un tiempo de análisis sobre lo que está pasando a nivel mundial, me pregunto, si todo lo que trae la crisis es malo, porque creo que no es así. Ahora me explico, evidentemente, no me refiero a la parte en la que hay tanto paro, tanta miseria, en la que los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres. Me refiero a que esta crisis, las crisis, son puntos de inflexión, en los que se genera un cambio, y de nosotros depende que sea a mejor, o a peor.

 

Así que después de una serie de acontecimientos negativos, cerré la tienda, Equiliqua casi desaparece, murió mi madre tras una larga enfermedad… Eché el freno, la vista atrás y reflexioné, y reflexioné mucho, sobre lo que siempre había querido hacer en mi vida. Al principio hubo un choque entre 2 deseos muy fuertes, el de, como ya os contaba, vivir en un pueblo, y el de llevar a cabo y desarrollar mi pasión por crear joyas. Si esto hubiera pasado hace unos años, el resultado habría sido un desencuentro, ya que no era muy compatible vivir en un pequeño pueblo sin potenciales clientes para poder vivir de mi trabajo, pero ahora… Ahora ya no es lo mismo desde que existe internet.

 

La crisis me cerró alguna puerta, pero internet me abrió una ventana al mundo, y pude por fin lanzarme a vivir mi sueño, irme a vivir al pueblo y a la vez desarrollar y crecer en mi pasión de crear joyas. Ya hace más de un año que empecé esta nueva aventura, y tengo que deciros que me encuentro feliz, que tengo mucho más tiempo que antes para todo lo que me gusta hacer, cocinar, pasear, atender el huerto, mis animales, crear joyas y seguir formándome en ese campo aprendiendo nuevas técnicas… Y cuando necesito un poco de marcha, cojo el coche y me voy a la ciudad, que tampoco se trata de vivir en una cueva cerrada al mundo!

 

Dicho esto, me voy a dar un largo paseo con mi perra Lilu y una amiguita, Kuki,  que nos acompaña en esta tarea… Tal vez recojamos algo del monte y le demos algún uso… Un palo, una piedra (los uso como expositores para mis fotografías), alguna hierba con propiedades fitoterapéuticas, alguna seta u hongo para enriquecer la comida…

 

Sed felices!  


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